Cartas.

1 de octubre del año 20xx

 

¿Recuerdan el 16? ¿Recuerdan el momento en el que sonaba Dreaming de Mac DeMarco? En aquel instante posiblemente no entendieron lo que significaba para mi dedicarles aquella canción. Las he querido como no he querido a ninguna otra persona que no fuese mi madre, y saben que siempre que lo quieran estaré ahí para ustedes. Me duele, y no, no es un capricho, no es un berrinche, ni siquiera lo hago por el motivo original, que para ser sincero con el paso de estos días tan doloroso lo he olvidado. Creo que es más que notorio que últimamente lejos de hacer falta he sobrado.

A decir verdad, ignoro el momento en el cual les permití entrar tanto en mí, pero no debí hacerlo, y trato de engañarme y de mentirme, de decirme que todo estará bien, y lo único que me permito hacer es callar y observar, una manera elegante de irme, y no, no quiero que esto suene a una forma de hacerlas sentir mal, pero admitamos que las cosas son mejores así, al menos por el momento.

He de jurar, que estoy tan feliz de haber cruzado mi camino con el de ustedes, pero la verdad es que nada es para siempre y tarde o temprano debería soltarlas, ciertamente en este momento de mi vida es lo que menos deseo, pero al parecer es necesario hacerlo.

No, no quiero culpar a personas externas de lo que ocurrió por mi culpa, aunque siendo sincero esperaba más apoyo y compresión de su parte.

Verlas es atentar con mi alma, ahora que me encuentro en mi etapa de duelo es como enterrarme una daga. Y espero de verdad que pronto volvamos a ser como éramos antes, éramos felices, estábamos juntos, reíamos, gritábamos, tal cual chiquillos en una guardería.

No he podido llorar su ausencia en mi vida, y no quiero hacerlo, no lo hare. Pero en ocasiones amanezco siendo demasiado débil, y en ocasiones al anochecer me vuelvo demasiado cobarde como para enfrentar la vida solo.

Joder, las extraño, pero no les hará regresar, y mi orgullo no me permite entregarles esto, y al parecer así es mejor. Las pienso siempre, en ocasiones las odio, en otras las amo.

¿Why You?

Aun me lo cuestiono.

PSO/PPCDSALV…

 

Ceguera.

Sentí el agua recorrer mi piel, sentí cada fibra de mi cabello hidratarse y llenarse de vida… Pase mis manos sobre mi rostro, logre sentirme con unos ojos diferentes, ojos distintos, sensaciones distintas. ¿Acaso me encuentro en medio de un bosque? ¿Acaso me encuentro en un valle junto a un riachuelo? Escucho a los animales que habitan este lugar y ellos pueden escucharme a mí, pero no logro verlos y eso en el fondo me aterra, me aterra lo desconocido. Posiblemente si me dejaran acariciarlos y observarlos la historia sería diferente, pero no es así… Acariciar. Logro sentir la textura de mis vellosidades creciendo a todo lo largo de mis brazos, piernas. Toco suavemente mi cuello, aquel lugar que lejos de tener ello presenta una lampiñez que en más de una ocasión han descrito como extraña y en ocasiones hasta terrorífica al tacto, piel de gallina, le llaman algunos. Ahora es de noche y la luna no me protege, incluso ella se ha escondido de los peligros de este lugar tras las nubes, sabrá dios a que me estoy exponiendo en estos instantes, pero miro a mi alrededor y ya no estoy en el bosque, ¿Qué es esto? ¿Acaso un sueño? ¿Por qué ahora no veo nada? Me encuentro en la nada, en el vacío y cada golpe del agua sobre mi cuerpo me recuerda que aún sigo vivo y en alguna realidad he de encontrarme, cada gota que se desliza sobre mi cuerpo lejos de acercarme a la realidad que conozco lo único que consigue es aventarme a un mundo irreal en el cual solo hay cabida para los ciegos, aquellos que han aprendido a mirar con los sentidos.

El vagabundo.

Menudo día he tenido hoy, al parecer mi mala suerte comenzó desde que tropecé con esos tipejos que me empujaron y trataron de quitarme el poco dinero que tenía para comer, unas cuantas monedas que había podido conseguir en el cruce unas cuantas calles antes, así que por mi mente lo último que pasaba era dárselo a ellos. ¿para que lo gastaran en drogas? Jamás. Pero, al parecer a ellos no les gusto mi idea, ya que, sin perder oportunidad cuando me negué procedieron a darme un picotazo en la pierna con la punta de un desarmador que quien sabe de dónde diablos sacaron porque minutos antes no lo tenían.

Los desgraciados no satisfechos con eso me pisaron el pie y tobillo izquierdo hasta el punto de torcérmelo, total que al final me quitaron las pocas monedas que llevaba conmigo, pero esos idiotas no se percataron (posiblemente por su éxtasis momentáneo) de que el más joven de ellos dejo caer una bolsa con marihuana, imbéciles.

Espero que se encuentren lo suficientemente lejos cuando se den cuenta, porque en cuanto lo noten volverán, y yo me encontrare vendiéndola muy lejos de aquí. Desgraciadamente a mi pierna no le parece tan buena idea caminar, aun sangra y al parecer mi tobillo se ha hinchado lo suficiente como para parecer una pelota de béisbol. Lo único que me hace seguir caminado es la motivación de que venderé esta porquería y tendré la cena que me merezco, aquella que hace años no he tenido.

Tan solo había caminado unas cuadras cuando a lo lejos pude vislumbrar las luces de una patrulla de policía, para mi suerte no venían por mí, los muy holgazanes estaban esperando a que terminaran de lavar su camioneta y decidieron prender la sirena para impresionar a las mujeres que pasaban por ahí. Idiotas.

Todo iba viendo en popa hasta que aquel fastidioso perro que había salido de quien sabe dónde decidió iniciar un pleito contra mí y trato de morderme, por suerte solo ladro dos veces más y me dejo en paz, creo que si no se hubiera callado pronto hubiera llamado la atención de los holgazanes… quise decir, patrulleros que se encontraban cerca.

Aun ni siquiera llegaba a la esquina de la calle cuando al voltear pude sentir como mi sangre se helaba al ver a los estúpidos que antes me había causado tantos problemas, decidí quedarme cerca de la patrulla, prefiero tener que lidiar de nuevo con aquel estúpido perro y terminar en la cárcel por posesión de drogas, que tener que aceptar la posibilidad de morir esta noche.

Solo espero vivir lo suficiente para disfrutar la cena, hace días que no he comido más que sobras, y si he de morir, no quiero que sea hoy, a menos no con el estómago vacío.

Despertar.

Quería sentirme infinita tal cual Charlie, en “Las ventajas de ser invisible”, y termine siendo protagonista de una mezcla entre sexo en la ciudad y pesadilla en la calle Elm. Ciertamente no era la primera vez que usaba marihuana, había tenia contacto con ella ya que muchas colegas mencionan que es un detonador para la creatividad… Patrañas.

Al llegar Alex por mí, solo se limitó a sonreír y a decirme que debíamos apurarnos porque mi “mejor amiga”, Susana, estaba esperando por nosotros. Al llegar, tan pronto nos sentamos noté como Susana no me quitaba la mirada de encima. ¿Qué? ¿Tenía algo en la cara? ¿Acaso había un bicho y no tenía el valor de decírmelo?

Susana fue a la cocina y en menos de lo que cantaba un gallo regreso con un plato lleno de Hot Cakes, tan pronto los comimos pude notar como mi cuerpo cada vez se sentía un poco más liviano, mis brazos hormigueaban y tuve un conflicto interno en el cual podía ver mis piernas, pero no podía moverlas. Entre todo el conflicto físico y mental por el cual atravesaba mi cuerpo vino a mi mente un deseo por saber sobre Alex, lo busqué con la mirada por la sala, comencé a preocuparme por él, pero poco después caí en cuenta de que había ido al baño y por eso su misteriosa desaparición, juro que había parecido una eternidad su ausencia. Alex me miro y soltó un: “Tengo sed”, tomo su suéter y salió por la puerta rumbo a una tienda cercana.

“¡Vaya! No veía la hora para que se fuera”, exclamo Susana y poco a poco se acercó a mí, hasta posar sus manos en mis hombros dando un ligero masaje que a decir verdad me pareció bastante placentero. Susana no dejaba de mirarme y en sus ojos había cierto brillo especial que hacía mucho tiempo no veía en ella, “¿Estas bien?”, le pregunte. “Ay Clara, son tantas las cosas que siempre he querido decirte, pero me da temor el ser juzgada y perderte”, apenas había terminado su frase, un sentimiento de confusión me invadió, y lejos de mejorar dicho sentimiento empeoro al sentir los labios de mi mejor amiga junto a los míos. Susana me estaba besando y yo no me sentía capaz de hacer algo para evitarlo.

Solo pude correr al baño, puse el seguro en la puerta y las preguntas rápidamente comenzaron a correr por mi mente, ¿todo esto es real? ¿Qué está pasando?, pude notar un movimiento rápido y sigiloso tras de mí, y como si todo estuviera hecho para empeorar al voltear puede ver como rápidamente una cucaracha escalaba la pared para llegar a quien sabe dónde. Entre aún más en pánico, Salí corriendo del baño, en la sala ya se encontraban Alex y Susana platicando, ambos me miraban un poco extrañados, me acosté en el primer sillón que encontré y como si fuera un mecanismo de defensa poco eficiente me quedé dormida. Pesadillas, voces, sombras, cucarachas, se abalanzaban en mi mente, una tras otra, hasta que al final pude ver la luz y despertar, justo cuando creí que no lo haría nunca jamás.

Ojos tristes.

Ella me recuerda al espíritu aventurero, soñador, que habitaba dentro de mí, lleno de sueños y motivaciones. Me encantaría tener la fortaleza que ella tiene para salir adelante, me recuerda a los sueños que deje volar y jamás me esforcé por recuperar, me recuerda a la inocencia y a la pureza oculta en el interior de cada uno de nosotros, aquella que se encuentra en un estado tan puro, incapaz de ser corrompido. Desconozco su historia, desconozco cuál fue su mejor y su peor momento del día, y, sin embargo, así, día tras día, semana tras semana, ella encuentra la motivación en su espíritu para salir adelante.

Dicen que la risa es el disfraz del alma, pero al mirar sus ojos pude observar un tanto de tristeza, un tanto de decepción, ¿decepción para quién? ¿para ella? ¿a quién trató de darle lo mejor de sí y no pudo? ¿a quién le dio lo mejor de sí y lo único que hizo fue arrebatarle un pedazo de su alma? Quisiera saber más sobre sus miedos, cómo evolucionó hasta ser la persona que hoy es. Cálida, sonriente, rota por dentro pero jamás destrozada, aquella que está herida y lo único que necesita es un momento para descansar y seguir demostrándole a la vida que puede con eso y más. Talvez me falta imprimir un poco más de su espíritu en mí.

Sensaciones.

Y por primera vez tengo esa sensación, esa sensación cruda y de vacío en el estómago, en el corazón, que me taladra cual roto martillo tratando de llegar al centro del planeta, pero, antes de llegar al fondo he de pasar por abismales ríos, ríos de llanto, ríos de sentimientos enjaulados, dopados, sentimientos que trate de ocultar tras tantos años, la mayoría de ellos con éxito, en ocasiones lograban hacerse presente, sin embargo luchaba contra ellos, contra las sensaciones de las lágrimas queriendo flotar de mi corazón…

Y es que a pesar de que es una primavera hermosa, en mí no deja de ser un otoño gris, y no es que sea malo, al contrario, me hace sentir jodidamente feliz, porque de alguna manera ha logrado alejar de mí las memorias, los pensamientos, las horas que pasaron en mi alma para convertirme en lo que hoy soy…

Si, al parecer esto es un túnel que pareciera que no tiene salida, sin embargo, hay noches en las que trato con todas mis fuerzas encontrar, crear una salida,  y justo cuando más cerca me siento de encontrarla llega una situación que sacude mi mundo con más fuerza… Cuando más pleno me siento, más contundente es la vuelta a la realidad.

Las personas como yo merecemos esto y más, es lo que hemos causado con el paso de los años, talvez lo que sentimos en momentos como estos, la desesperación, la nostalgia, la tristeza, talvez solo sea una mínima parte de lo que hemos infligido en las personas que han pasado por nuestra vida… Para nosotros, para mí, solo han sido un momento, una pequeña parte de lo que soy… Para muchas de esas personas fuimos una parte radical que las llevo a cambiar maneras de pensar, maneras de sentir… la manera en la cual confían en las personas…

Hemos defraudado, hemos herido, hemos traicionado y nadie nos dijo que tarde o temprano nos llegaría nuestro momento, nadie nos dijo que seriamos insensible eternamente, nadie nos dijo que llegaría nuestro turno de ser vulnerables, y aunque no lo hubieran advertido posiblemente no hubiéramos hecho caso debido a que en ese momento sentíamos que nada nos podía herir, que el daño que hacíamos jamás se vería reflejado, sentíamos que nuestro espíritu jamás se podría quebrantar…

La peor de parte de esto, es el momento en el que escribo esto, he tratado de llorar, como si eso de alguna manera pudiera sacar lo que siento de mi pecho, pero me he visto imposibilitado, he logrado sentir las lágrimas fluir por mi cuerpo, pero cuando están cerca de salir se arrepienten, desean verme sufrir más, desean verme arrepentido, desean verme llorar de la manera en que lloraron alguna vez todas las personas a las que herí, quieren que desee la muerte…

He olvidado lo que alguna vez fui, gaste años de mi vida, he tratado de olvidar… pero el pasado seguirá latente, siempre listo para hacerme recordar todo lo que he hecho y decirme que no me he librado de la penitencia, tarde o temprano he de pagarla…

Palabras cortadas

El dolor yace reposando sobre cada espacio de mí ser, a veces tenue, a veces intenso… sin embargo siempre determinante… Me hace cuestionarme cosas sobre este gran mundo, preguntas que inclusive me roban el sueño noche tras noche, y si bien es cierto que ha sido un gran camino y nos hemos visto rotos en ciertas ocasiones, aun puedo recordar los días que trataron de pegarnos el alma y tristemente no funciono, pero me encuentro bien…

No estamos bien… pero estaremos bien, porque ahora escribo para saber que los amaneceres aún existen y el saber que me siento vivo, aunque en ocasiones olvido que para poder ver un nuevo día también debo poner de mi parte, mi alma debe estar deseosa de vivir, de sentir a los rayos del sol  abrazarla y suavizarla con tanta energía.

Y aunque nos miren quemarnos durante la noche, nosotros reiremos de todo lo que ose cuestionarnos, la ceniza entrara atravesó de las heridas y nos hará recordar aquellas palabras escupidas, aquella en la memoria lejana que nos hace caer una y otra vez.

Y ahora me encuentro a tantos kilómetros lejos de donde solía tener una vida, me empiezo a preguntar si tome una decisión correcta y si no extrañaría el volver a casa, a todas las personas que se me presentaban cada día y juro por dios que les daría una ovación de pie, porque se mantienen vivos, se mantienen frente a todo, y es de admirar que sigan vivos…

En realidad… Seguimos vivos.

A través de la ventana puedo ver a la ciudad desaparecer hasta formar una mancha negra, la ciudad que me vio crecer, una sola mancha ahora…

Y me siento tan lejanos a lo que solía ser y recargo mi cabeza en el asiento solo para sentir vergüenza de lo que soy ahora y pensar que ahora ella se encuentra lejos de mí, se encuentra a kilómetros lejos de mí y solo quiere ir a casa, oh ahí va ella tan hermosa, con los ojos hinchados y siendo tan bella, inclusive llorando y deseando volver a aquella ciudad la acogió cuando creyó que la vida la pateaba tan fuertemente que no sería capaz de levantarse, pero ahora se levanta todas las mañanas y me hace sentir tan feliz al ver su sonrisa y me hace sentir tan seguro que todos los días deseo volver a casa…

Todo estará bien, volveremos a estar bien como aquellos días en los que nos posábamos en el pasto y todo se sentía bien, en el alma y en el fondo…

Yo solo quería vivir, y no me importo lo demás…