Despertar.

Quería sentirme infinita tal cual Charlie, en “Las ventajas de ser invisible”, y termine siendo protagonista de una mezcla entre sexo en la ciudad y pesadilla en la calle Elm. Ciertamente no era la primera vez que usaba marihuana, había tenia contacto con ella ya que muchas colegas mencionan que es un detonador para la creatividad… Patrañas.

Al llegar Alex por mí, solo se limitó a sonreír y a decirme que debíamos apurarnos porque mi “mejor amiga”, Susana, estaba esperando por nosotros. Al llegar, tan pronto nos sentamos noté como Susana no me quitaba la mirada de encima. ¿Qué? ¿Tenía algo en la cara? ¿Acaso había un bicho y no tenía el valor de decírmelo?

Susana fue a la cocina y en menos de lo que cantaba un gallo regreso con un plato lleno de Hot Cakes, tan pronto los comimos pude notar como mi cuerpo cada vez se sentía un poco más liviano, mis brazos hormigueaban y tuve un conflicto interno en el cual podía ver mis piernas, pero no podía moverlas. Entre todo el conflicto físico y mental por el cual atravesaba mi cuerpo vino a mi mente un deseo por saber sobre Alex, lo busqué con la mirada por la sala, comencé a preocuparme por él, pero poco después caí en cuenta de que había ido al baño y por eso su misteriosa desaparición, juro que había parecido una eternidad su ausencia. Alex me miro y soltó un: “Tengo sed”, tomo su suéter y salió por la puerta rumbo a una tienda cercana.

“¡Vaya! No veía la hora para que se fuera”, exclamo Susana y poco a poco se acercó a mí, hasta posar sus manos en mis hombros dando un ligero masaje que a decir verdad me pareció bastante placentero. Susana no dejaba de mirarme y en sus ojos había cierto brillo especial que hacía mucho tiempo no veía en ella, “¿Estas bien?”, le pregunte. “Ay Clara, son tantas las cosas que siempre he querido decirte, pero me da temor el ser juzgada y perderte”, apenas había terminado su frase, un sentimiento de confusión me invadió, y lejos de mejorar dicho sentimiento empeoro al sentir los labios de mi mejor amiga junto a los míos. Susana me estaba besando y yo no me sentía capaz de hacer algo para evitarlo.

Solo pude correr al baño, puse el seguro en la puerta y las preguntas rápidamente comenzaron a correr por mi mente, ¿todo esto es real? ¿Qué está pasando?, pude notar un movimiento rápido y sigiloso tras de mí, y como si todo estuviera hecho para empeorar al voltear puede ver como rápidamente una cucaracha escalaba la pared para llegar a quien sabe dónde. Entre aún más en pánico, Salí corriendo del baño, en la sala ya se encontraban Alex y Susana platicando, ambos me miraban un poco extrañados, me acosté en el primer sillón que encontré y como si fuera un mecanismo de defensa poco eficiente me quedé dormida. Pesadillas, voces, sombras, cucarachas, se abalanzaban en mi mente, una tras otra, hasta que al final pude ver la luz y despertar, justo cuando creí que no lo haría nunca jamás.

Anuncios

Ojos tristes.

Ella me recuerda al espíritu aventurero, soñador, que habitaba dentro de mí, lleno de sueños y motivaciones. Me encantaría tener la fortaleza que ella tiene para salir adelante, me recuerda a los sueños que deje volar y jamás me esforcé por recuperar, me recuerda a la inocencia y a la pureza oculta en el interior de cada uno de nosotros, aquella que se encuentra en un estado tan puro, incapaz de ser corrompido. Desconozco su historia, desconozco cuál fue su mejor y su peor momento del día, y, sin embargo, así, día tras día, semana tras semana, ella encuentra la motivación en su espíritu para salir adelante.

Dicen que la risa es el disfraz del alma, pero al mirar sus ojos pude observar un tanto de tristeza, un tanto de decepción, ¿decepción para quién? ¿para ella? ¿a quién trató de darle lo mejor de sí y no pudo? ¿a quién le dio lo mejor de sí y lo único que hizo fue arrebatarle un pedazo de su alma? Quisiera saber más sobre sus miedos, cómo evolucionó hasta ser la persona que hoy es. Cálida, sonriente, rota por dentro pero jamás destrozada, aquella que está herida y lo único que necesita es un momento para descansar y seguir demostrándole a la vida que puede con eso y más. Talvez me falta imprimir un poco más de su espíritu en mí.